domingo, 29 de enero de 2017

Jonathan Coe

Empecé a leer a Jonathan Coe en el año 96, creo que por una reseña que apareció en rockdelux de su libro "Menudo Reparto", y desde entonces no he podido parar.  Digo creo porque no he encontrado la reseña en cuestión, aunque por el camino he viajado en el tiempo mientras miraba las portadas de los doce números de ese año. Lo que sé seguro es que lo saqué prestado de la tremenda biblioteca de San Nicolás. Un par de años después repetí con "La casa del sueño", cuya trama retorcida me dejó boquiabierto -  y no sólo a mi. Según el servicio de consulta de catálogo de la biblioteca el único ejemplar que sigue habiendo en San Nicolás se ha prestado 415 veces. Sorprendentemente más que otras obras "mayores" de Coe como el "Club de los Canallas".

En "El número 11" el autor sigue demostrando que es un maestro haciendo que todas las coincidencias, malentendidos y vueltas de tuerca - sin importar el tamaño- que van haciendo a la trama moverse funcionen a la perfección. Y que es capaz de emocionar con una historia de amistad de dos niñas adolescentes enfrentadas a un misterio tipo "Goonies" o con las desventuras de una vieja gloria en un reality en la selva australiana . Y todo esto con un trasfondo de novela de terror serie B y ácidos comentarios "rojeras" aqui y allá. Imposible resistirse.

PS: Al parecer el personaje de Val en la novela y la biblioteca de San Nicolás tienen una conexión. Este Jonathan es un genio!


martes, 24 de enero de 2017

La España Vacía

Estoy descubriendo que soy bastante permeable a los premios literarios. Ahí va uno más para la lista, los premios del gremio de libreros de Madrid. "La España Vacía" ganó en la categoría de no ficción. Pero es que también aparece en la muy esperada lista anual de Enric González - a la que volveré seguro. Y quedaba la espuela, también estaba en la mesa de destacados en mi última visita a la librería el Buscón. En fín, que no me han dejado otra opción que hacerme con él.

El libro es ciertamente didáctico y ameno. Repasa la historia de esta guerra no declarada entre el campo y la ciudad que en España es especialmente virulenta. A mí  me deja pensando en mi relación de amor-odio con el pueblo de mi madre que fue el de mi infancia.

En las páginas que relatan como los primeros "turistas" románticos del s.XIX contribuyeron  a construir los mitos patrios hay reflexiones - que ya son ciertas solo a medias - pero que bien valdrían al Ministerio de Turismo como material promocional:

Aquí volamos de la uniformidad aburrida y la civilizada monotonía de Europa a la frescura chispeante de un pais original que no ha cambiado, donde la antigüedad se da la mano con el hoy, donde el lujo y el exceso están junto a la privación y la pobreza, donde la falta de todo lo que es generoso y misericordioso se mezcla con las virtudes más heróicas y afectuosas, donde la crueldad más fría se encuentra al lado de las fogosas pasiones africanas, donde la ignorancia y la erudición se encuentran en violento y sorprendente contraste

jueves, 19 de enero de 2017

El mito Bolaño

Mientras leía Los Detectives Salvajes - animado por esta lista de Babelia -  tropecé en la tele con un capítulo de "Imprescindibles" dedicado precisamente a Bolaño: el último maldito. Una señal clara de que el libro me iba a encantar. La primera parte cuenta las correrías de unos universitarios por el Méjico bohemio de los 70 y es maravillosa, pero bueno si no se fían de mi opinión escúchenlo del vozarrón de Mario.  La segunda parte es una sucesión de testimonios que reconstruyen la vida de los protagonistas y que no dejan de ser cuentos algunos con una gran dosis de paralelismos y autoficción con la biografía real de Bolaño - creo que se disfruta más si sabes algo de la vida de Bolaño.  La tercera parte ya sí se podría decir que es detectivesca.

Otro par de perlas que saco del programa "Imprescindibles": Una muestra de las declaraciones encendidas que han construido el mito Bolaño y una recomendación que he añadido en seguida a mi lista de lecturas pendientes.



martes, 27 de diciembre de 2016

Una novela rusa



No imagino peor suerte que cruzarte en algún momento, o peor todavía ser conocido o vecino o compañero de clase o de butaca o de cola del cajero, de Carrère. Hará de tus miserias algo apasionante y lo expondrá al público sin tapujos.

Más razones para que resulte más bien odioso: Tiene una tendencia casi clínica al exhibicionismo, es más narciso que CR7 y aprovecha sus libros para ajustar cuentas ante miles de extraños con su madre y con su ex. Otra más, usa cualquier excusa - un viaje periodístico a la Rusia profunda en este caso - para hablar de sus neuras.

Dicho todo esto, es de lejos a día de hoy mi escritor favorito. Un ser supremo. Devoro cualquier cosa que escriba (aunque creo que Limonov y De Vidas Ajenas están por encima de la novela rusa). Bigote, acabarás cayendo. Y lo sabes.


martes, 20 de diciembre de 2016

Hombre vs asfalto

Tuve la fortuna de recoger este libro - ¡dedicado!-  de manos del autor. Años llevaba sin leer novela gráfica - de hecho creo que me quedé en la archipremiada Maus - pero Duce la ha clavado y su libro se lee de un tirón. Un libro de aventuras, de las cuales la mayor - en mi opinión - es haber tenido los bemoles de plasmar todas en este primoroso artefacto. Me encanta la cándidez ilimitada con la que el trío (más) protagonista salta de un embolado a otro más gordo sin despeinarse. Un tratado de cómo mantener la ilusión cuando ya no eres un chaval. En el fondo, un homenaje sincero al compañerismo y la amistad.



Bueno, y también esta lo de correr. Yo casi estoy convencido de volver....bueno no. Eso sí, me recuerda que tengo en la lista de pendientes Correr de Echenoz, que Boyero pone por las nubes, y al que tengo en el radar desde que disfruté un montón con Me voy.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Anatomía de la transición

Otro título que he sacado de la lista de los mejores libros en español de los últimos 25 años de Babelia.

Tiene mucho mérito escribir una novela-ensayo de algo tan trilladamente instalado en el inconsciente colectivo. A mí me llevó a pasar por dos fases, una primera en la que me aburrí algo mientras mascullaba que el tema estaba más que visto y me convencía además de que esto era historia antigua en absoluto relevante ya, y una segunda en la que tuve que reconocer que no tenía ni puñetera idea del periodo histórico y los personajes y en la que me abandoné placenteramente a las distintas teorías que se despliegan. Especialmente interesante la narración de las dos veces que los caminos de Gutierrez Mellado y Carrillo se cruzaron, y como el general pasa de una esquina de la historia a la otra.


También son de interés las reflexiones sobre la Transición, y de cómo hay espacio para el gris entre la visión idílica de un proceso sacrosanto y ejemplar y la pataleta generacional de unos padres que lo hicieron todo mal.

En fin. Vale la pena pero tienes que tener algo de interés previo por el tema.

Me apunto en la lista curiosear algún libro sobre Armada, el único personaje de toda la trama por el que Javier Cercas no muestra nada de cariño.

martes, 6 de diciembre de 2016

El día del Watusi

Me había resistido hasta la fecha, pero su aparición en una reciente lista de Babelia me ha animado a atreverme con las casi 900 páginas de la trilogía.

El primer libro es trepidante, y cuenta las andanzas de dos adolescentes muy marginales empujados a investigar un asesinato en la Barcelona de los 70. Te vienen a la cabeza el cine quinqui de Eloy de la Iglesia - Casavella fue guionista de Antártida, una peli bastante Eloy.

El segundo libro continúa la historia de uno de los adolescentes, que de la noche a la mañana llega hasta la cúpula de un partido político recién creado en los años de la transición. Este libro es divertidísimo - literalmente me rio a carcajadas a ratos -  y algún túnel en mi cabeza - la pista barcelonesa quizás -  lo conecta con la "La Ciudad de los Prodigios".

En el tercer libro -  que ya trascurre en la Barcelona olímpica - se resuelven varias de las Grandes Cuestiones pendientes. En mi opinión es el más prescindible. Pero me he sorprendido rescatando - con gusto - canciones que no escuchaba en décadas.

Leeré más cosas de Casavella seguro.

Aquí una más que interesante reflexión de Alberto Olmos sobre el fenómeno Casavella.