sábado, 23 de mayo de 2026

Lecturas delgadas

 Ideales para llevar en la mochila. Samanta Schweblin está en todas partes. Los cuentos de Siete Casas Vacías son ciertamente perturbadores. Abuelos que pierden la cabeza, niños que mueren y situaciones muy embarazosas. Está muy bien.

Sandor Marai podría ser mi escritor favorito. Su desafortunada experiencia como dueño de perro es interesante porque escribe como un Dios. Esta definición de regalo medio forzoso por Navidades es genial

"Tiene que ser una cosa en parte útil y en parte innecesaria, algo que sea a la vez un lujo y un objeto de uso cotidiano, que además abrigue o que sea de piel, o muy colorido o bien sencillo, pero que luzca; es decir... una snorrka. Algo que le guste; al fin y al cabo, eso es lo más importante. Algo que pueda ponerse, o con lo que pueda jugar. (...) Algo que no termine enseguida en el trastero de la vida, que dure más allá del momento de su entrega, aunque sólo sea un instante."



viernes, 15 de mayo de 2026

Regalos

Emoción contenida. Primera vez que mi hija mayor me regala un libro. Por el día del padre. Me vale. Además estaba en mi lista. El homenaje a Conan Doyle de Pérez Reverte funciona, y no era nada sencillo dar con el tono de las novelas clásicas de detectives. Hay pasados ocultos terribles, giros inesperados y dobles finales. Y un compendio erudito de referencias al Sherlock real. Pelicula ya (Adrien Brody quizás).











De Jonathan Lethem me leí con mucho gusto Huérfanos de Brooklyn hace mil años y nada más. Su última novela no solo pasa en Brooklyn, va de crecer en Brooklyn en los setenta. Es interesante la teoria de las manzanas para cada grupo, y de como los blancos son los únicos sin territorio ni tribu, exploradores pudientes sin territorio a los que los otros ven lógico y justo dar el palo cuando atraviesan sus calles. El baile, lo llama Lethem. La ceremonia en la que unos rebuscan en los bolsillos de otros, y otros se dejan rebuscar. Chavales a los que sus padres educan en la práctica de dividir el dinero entre dinero para manguis en los bolsillos y dinero para gastos una vez pasado el peaje en el talón del calcetín.