jueves, 16 de octubre de 2025

De Héroes y Tumbas

 

Esta novela de Ernesto Sábato está en, casi, todas las listas de mejores latinoamericanas de todos los tiempos. Es muy entretenida y Sábato tiene una vena cómica que me hace pensar en Zambra y Bolaños. Las desventuras de Mario enamorado hasta las trancas de la enigmática Alejandra introducen la investigación de un culto secreto de invidentes malísimos en el Informe de Ciegos, donde te queda claro que el padre de Alejandra está como una cabra. Perturbadoras las historias de cabezas cortadas: la del padre de Escolástica por la misteriosa Mazorca, que hace que Escolástica no salga de su habitación en ochenta años y epica odisea del cuerpo del general Lavalle.



Jonathan Littell está en mi altar desde Las Benévolas. Un lugar inconveniente relata sus visitas a Ucrania para repasar la sangrienta historia del barranco de Babyn Yar, donde se pasaron más de un siglo matando gente. El cuchillo de Jonathan rebana el terreno urbanizado con casas y calles  que ha crecido encima, para enseñarnos las cunetas, la tierra removida y las tuberías de desagüe. La edición además es suntuosa, con fotos buenísimas y gramaje gordo. Una delicia.


















De Faulkner me encantó Luz de Agosto. El escritor capaz de escribir frases de párrafo de longitud. Pero las aventuras de Sutpen creando su hacienda desde la nada se me ha atragantado. Muchas posguerra ( de Secesión), gente pasándola canutas y apartheid racial extremo. 



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