domingo, 30 de marzo de 2025

Edith Wharton

 Tenía en la lista "Ethan Frome", pero no lo tenían en la biblioteca. "La edad de la inocencia" es seguramente buenísima, pero me daba algo de pereza. "Las costumbres nacionales" es la novela justo anterior a petarlo con el Pulitzer. El eje del libro es la transición entre las normas de la elite social norteamericana del diecinueve, una copia un poco ya descafeinada de la nobleza europea, y el dinero nuevo, feroz, libre nativamente americano que vino después. La protagonista, nombre muy molón Undine, se mueve sin piedad entre ambos mundos, manejándose como si fuese un activo empresarial, saltando entre maridos y continentes, buscando establecerse en el mercado más óptimo para sus intereses, a saber :llevar la vida que está convencida de merecerse y que el destino nunca le permite vivir.

En el camino hay varios giros que mantienen la trama viva, sospecho que por aquellas el libro se publicaría en entregas: El telegrama como vehículo de suspense (genial cuando Undine ignora el mensaje de que su segundo marido Ralph se encuentra muy enfermo) y las apariciones impredecibles del emprendedor Elmer que te dejan embobado.





domingo, 9 de marzo de 2025

Madres

 Conflictos de padres con hijos es lo mío. Si veo uno en la estantería no me puedo resistir. Este lo busqué a propósito porque lo recomendaba Emmanuel Carrere. La relación de Donald Antrim con su madre alcohólica es como te puedes imaginar heavy metal. Antrim escribe además fenomenal y deja reflexiones muy interesantes.

Ahora me doy cuenta de que mi madre, al contarme esa historia, estaba ejerciendo su poder, cada vez menor, de determinar mi futuro. Contándome algo que yo no podría recordar, esperaba estar revelándome algo sobre mí mismo. Quería que yo viera las cosas como las veía ella y que no la abandonara. Esto no tiene nada de raro, supongo. Las vidas que vivieron nuestros padres antes de que nosotros naciéramos, ocupan una especie de lugar mítico, un lugar imaginario, y el poder que tienen nuestros padres y madres para moldear e interpretar nuestras vidas, para decirnos quiénes somos, incluso en la adultez, requiere que aceptemos que, como ellos vivieron en una época mítica, y como su existencia produjo la nuestra, ellos siguen siendo, para nosotros, inmortales y omnisapientes, como cuando éramos demasiado jóvenes y necesitamos su ayuda para sobrevivir"

"En los últimos años he notado cómo los hijos a veces terminan reevaluando a sus madres y padres, que pueden parecer más valientes, fuertes y benévolos muertos que en vida; y quizá sea cierto que, a medida que pasa el tiempo, y nosotros, sus hijos, superamos y lamentamos su muerte, seguimos esperando a pesar de todo que algún día lleguemos a conocer verdaderamente a nuestros padres, como ellos a nosotros."