viernes, 10 de abril de 2020

El rey

Los perennes sellos de Best Seller que lucen las portadas de sus libros, y la sospecha de que por la noche cobran vida,  destripan y se comen a sus compañeros en los anaqueles rotatorios de los Relay de todos los aeropuertos del mundo de modo que a la mañana siguiente solo quedan ellos, convierte leer a Stephen King en una especie de placer culpable. También bastantes de las desafortunadas adaptaciones. Pero hay que reconocer que el maestro cumple, y sigo teniendo sus memorias en mis lista de pendientes.

Doctor Sueño distrae del confinamiento. Ya es mucho decir. No leí "el Resplandor", me quedé con las poderosas imágenes de la pelicula, pero la secuela es "hija de su tiempo". Da la sensación de que el prolífico (y astuto) maestro tenía la adaptación televisiva en mente cuando la escribió. Sí, también veo ajustes de cuentas con los hijos, y ese momentazo en el que los padres tienen que aceptar que su hija pre-adolescente Abra crece.


sábado, 28 de marzo de 2020

Padres e hijos

Mirando por el retrovisor he visto que bastantes de las historias que he leído devorado en los últimos tiempos van de la relación con los hijos. O eso me ha parecido a mí. O estoy en esa edad.

Una Odisea es un libro que de principio es bastante improbable que llame la atención - a no ser que lo recomiende Alberto Olmos.  Académico, algo redicho, plagado de referencias cultas, con un autor de nombre y foto de solapa que invita al bostezo. Pero ahí está. La relación entre un hijo y su padre diseccionada sobre la mesa. Con sus asuntos pendientes, sus secretos y sus conversaciones pospuestas que nadie en realidad quiere tener hasta que el final esta cerca. Logra también que te interesen las peripecias de Odiseo. Pocas bromas. Éste fue el último libro que me leí en el autobus 70, hace mil años.









A El corazón de Inglaterra no lo tenía en el radar, a pesar de que me he leído ( y disfrutado como un gorrino) todo lo que ha escrito Coe y se me echó encima en una inesperada visita a una librería en el sitio más inesperado y solitario de la ciudad. Reconforta volver a encontrarse con Ben Trotter y su pandilla, en medio del follón del Brexit. La parte política me interesa bastante menos que las peripecias humanas de este grupo de cincuentones y, como últimamente, se me escapa la mirada a la turbulenta relación de Doug y Charlie con sus hijas adolescentes y a la de Ben con su padre. Atentos

"- ... ¿cómo lo planteaba Philip Larkin?
- Pues resulta que si vives hasta los setenta, cada década es como un día de la semana.
-  ...
-  Y ahora que somos cincuentones, ¿sabes en qué día de la semana estamos? Estamos a última hora de la tarde del sábado."




martes, 4 de febrero de 2020

Cineclub

Tiempo de relectura mientras llega el paquete de Amazon (a nombre de S. porque yo sigo peleado claro). No recuerdo cómo llegó a mis manos este libro, probablemente fue por su portada y su muy molona sobrecubierta. Prácticamente lo he devorado. Rara vez pasa. Las desventuras de un padre algo bohemio y su hijo adolescente, navegando los mares del abandono escolar y los primeros amores. Victorias pírricas, cuando sabes que en algún momento "no muy lejano íbamos a tener un tiroteo y yo iba a perder". Geniales anécdotas del mundo del cine. A ratos me recuerda a la autobiografía de Roger Ebert.


domingo, 26 de enero de 2020

Canadá

Lo tenía en el radar desde que salió en todas las listas de lo mejor del año, a principios de la década pasada. Pero aún recordaba las sensaciones agridulces que me dejó su "El día de la independencia" y me estaba haciendo el duro. De "El día de la independencia" me quedó los fantásticos diálogos entre el protagonista y su hijo adolescente, lo demás se me hizo cuesta arriba y tardé Dios y ayuda en llegar a la última página. En "Canadá" Ford, que tendría cuando lo escribió casi setenta castañas, te hace sentir todo lo que pasa por la cabeza de dos hermanos quinceañeros cuando sus padres desaparecen del mapa. "Canadá" no es sólo una novela mágica sobre hacerse adulto, la aventura donde va envuelta engancha con personajes y acontecimientos maravillosos.
Además, el nombre de la novela viene al pelo con los últimos acontecimentos en el trabajo. Un buen augurio.

lunes, 6 de enero de 2020

Visita a la casa del libro

Hacía ya tiempo que no caía por una Casa del Libro. Esta vez fue un poco por casualidad, y porque no cabía con el carrito en una tienda de disfraces chulísima que hay en Maestro Victoria donde la familia estaba mirando disfraces para Halloween. Y también llovía a mares. Todo pudo ser el destino intrigando para que entrase. Regresé con dos fichajes:

El libro de Héctor Abad estaba en mi lista. Como resistirse cuando uno de mis prescriptores de cabecera afirmó esto "Es el libro que más veces he regalado". Probablemente tenía las expectativas por las nubes, porque lo he leído con gusto pero no me ha dejado el poso que esperaba.

La mujer justa es mi primera incursión en Márai novelista - después de quedarme pasmado con sus increíbles  diarios. Lo cogí un poco a ciegas, de entre los dos o tres que tenían en las estanterías. La voz de los protagonistas de un triángulo amoroso entre burgueses y pobres de solemnidad sí que se te mete dentro. Leeré más cosas suyas seguro.


domingo, 6 de octubre de 2019

Más mala fama

Un par de libros que me han hecho maldecir llegar tan rápido a Plaza de Castilla. Del blog de Alberto Olmos. Vivir abajo es de verdad "Una especie de mil y una noches de las Américas" como dice Carmen Boullosa en la contraportada. Empieza quizá con la parte más floja, hasta que George empieza su peregrinar por Latinoamérica y se convierte en una espiral de cárceles, muertes y deudas pagadas al tipo erróneo, con paradas en casi todos los personajes políticos de las últimas décadas. Librazo. Con momentos también hilarantes como cuando el chico de la cárcel cuenta sus intentos de matar al dictador paraguayo Stroessner.

De Sandor Marai no había leído nada.Gran error. Sus diarios son la pera. El naufragio del final de la vida contado por un testigo de excepción, el tipo más lúcido de la Tierra. Una muestra, hablando de su compañera de toda la vida recién fallecida " ¿La quería? No lo sé. ¿ Puede uno querer a sus piernas, a sus pensamientos?".Su compañera L. le dejó cajas enteras con sus diarios que Sandor, que hasta entonces descansaban en algún rincón de algún trastero, saboreo en sus últimos días. Un último regalo.
Una coincidencia curiosa, siempre les pasaban desgracias el día de mi cumple.


viernes, 21 de junio de 2019

Tochos

Autoinvestido ministro de economía de librosenescabeche he tratado de cumplir el mandato de los accionistas mayoritarios del blog en tiempos de crisis, a saber, maximizar la posibilidad de gran literatura a la vez que reducía el coste por página al mínimo. En resúmen, que he ido a tiro hecho. 

Rojo y Negro lo tiene todo. Novelón de aventuras, crónica de un trepa genial, novela de paso de la adolescencia a la madurez y crónica familiar. Todo lleno de personajes de carácter volcánico, que pasan de tiritar de amor, a temblar de rabia a retarse en duelo en un pestañeo. Sobre todo en el caso de los personajes femeninos, de los que el señor de Rênal comenta jocosamente "Siempre hay algo descompuesto en esas máquinas". Este libro lo tenía en la lista desde hace tiempo. Boyero lo nombraba en sus encuentros digitales muy frecuentemente.

Suttree lo tenía en el radar desde que leí la biografía de Roger Ebert. Decía el crítico de cine que este libro le permitió seguir saboreando la vida cuando sus problemas de salud le fueron quitando todo. Tenía ciertos reparos con Cormac McCarthy. Injustificados. Las desventuras de Suttree se siguen sin pestañear, con personajes y situaciones memorables, y esa sensación de derrota, de que todo siempre puede ir a peor, y de que además el autor lo sabe de primera mano, revoloteando en cada página.

Libracos y menos de 2 centimos por página.